El uranio se consolida como recurso estratégico en la transición energética global
- Diario Libre

- 5 dic 2025
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Especialistas de la Comisión Nacional de Energía Atómica destacaron la necesidad de reactivar la producción nacional de uranio para fortalecer el abastecimiento de las centrales nucleares y reducir las importaciones.

El rol del uranio en la transición hacia matrices energéticas más seguras, sustentables y asequibles quedó en el centro del debate durante la segunda jornada de Argentina Oro, Plata y Cobre 2025. Luis López, especialista en Recursos de Uranio de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), remarcó que la generación nucleoeléctrica es indispensable para alcanzar los objetivos globales de descarbonización y aseguró que la Argentina debe retomar la producción de este recurso crítico para reducir la dependencia externa.
López explicó que el ciclo uranífero es plenamente sustentable y que la minería del uranio requiere volúmenes relativamente bajos a escala global: apenas unas 59.000 toneladas anuales para abastecer la demanda mundial. Señaló además que nueve partes de uranio natural son necesarias para fabricar una parte de uranio enriquecido, combustible que utilizan más del 94% de los reactores nucleares en funcionamiento. En este contexto, destacó que el desarrollo de un yacimiento puede demorar entre 20 y 40 años, lo que exige una planificación de largo plazo.
El especialista advirtió que tanto las reservas como la producción se concentran en pocos países, lo que genera una marcada asimetría entre productores y consumidores. Kazajstán se ubica entre los principales exportadores, mientras que Estados Unidos figura entre las naciones dependientes de la importación del mineral. En cuanto a las técnicas extractivas, precisó que la lixiviación in situ representa cerca del 60% de la producción mundial, seguida por la minería subterránea (18%) y a cielo abierto (16%). También detalló que el uranio puede obtenerse como subproducto de otros minerales, una fuente que podría aportar unas 200 toneladas anuales hacia 2026, volumen equivalente al consumo argentino.
Sobre el comportamiento del mercado, López indicó que el uranio se exporta en un 80%, aunque en la práctica prevalece la seguridad de suministro por sobre la dinámica comercial. Señaló que aproximadamente el 75% de la producción global proviene de empresas estatales y que un 5% del combustible utilizado proviene del reciclaje de material gastado. En la actualidad, el precio internacional supera los 200 dólares por kilo, con un mercado de alta volatilidad y perspectivas de crecimiento ante el avance de la transición energética.
La Argentina opera actualmente tres centrales nucleares: Atucha I, Atucha II y Embalse. Aunque su participación en la matriz energética ronda el 4%, López destacó que la generación nucleoeléctrica puede más que duplicar ese aporte por tratarse de una fuente de base capaz de producir energía de manera constante.
El especialista recordó que el país produjo históricamente 2.700 toneladas de uranio, principalmente mediante explotación a cielo abierto. Sin embargo, la producción nacional se detuvo en 1997 y desde 1992 el abastecimiento depende de importaciones provenientes de Canadá, República Checa y Kazajstán. El material ingresa por vía marítima, se traslada por tierra a Córdoba y
posteriormente a Ezeiza, donde se procesa para abastecer a las tres centrales.
Entre los proyectos con mayor potencial mencionó Cerro Solo, administrado por la CNEA; Ivana, que se encuentra en exploración avanzada; y Sierra Pintada, que ya estuvo en operación y conserva recursos remanentes. En total, la Argentina cuenta con 33.650 toneladas de recursos identificados —indicados e inferidos— distribuidos principalmente en Mendoza, Río Negro y Chubut. Según López, estas provincias avanzan en nuevas normativas de procedimiento minero, fortalecimiento de la participación comunitaria y acuerdos con instituciones académicas y científicas.
El especialista señaló que la importación de uranio demanda entre 60 y 70 millones de dólares anuales y sostuvo que el país debe diseñar una nueva estrategia para reactivar la producción y poner en valor los recursos existentes. “Hay condiciones favorables para retomar proyectos paralizados y desarrollar nuevos depósitos”, concluyó.
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