Tras el robo hormiga de mineros chilenos en San Juan, qué factores complican la vigilancia de la frontera
- Diario Libre

- hace 4 días
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Las condiciones extremas de la cordillera, la existencia de pasos ilegales y las limitaciones operativas dificultan el control permanente en zonas de alta montaña.

Luego de la detención de cuatro ciudadanos chilenos que realizaban extracción ilegal de oro en la cordillera de San Juan, surgieron interrogantes sobre la capacidad de control en la extensa frontera con Chile.
El operativo fue llevado adelante por Gendarmería Nacional Argentina en la zona de la mina El Zancarrón, un yacimiento abandonado ubicado a más de 4.700 metros de altura y cercano al límite internacional.

Fuentes vinculadas al procedimiento señalaron que existen múltiples factores que dificultan la vigilancia en estos sectores, favoreciendo el denominado “robo hormiga” de recursos minerales.
Uno de los principales problemas es la existencia de al menos 15 pasos fronterizos no habilitados, que funcionan como puntos vulnerables para el cruce ilegal. Estas zonas, de difícil acceso, no pueden ser controladas de manera permanente, lo que obliga a desplegar operativos puntuales sin cobertura constante.
Las condiciones geográficas y climáticas representan otro obstáculo clave. En áreas como la cordillera sanjuanina, el clima extremo, la nieve y la altura generan un entorno hostil que limita tanto la permanencia del personal como la logística de los operativos. En invierno, estas dificultades se intensifican.
Además, se trata de regiones prácticamente deshabitadas, sin refugios ni infraestructura, lo que incrementa el riesgo para los efectivos que realizan tareas de vigilancia. Los operativos suelen estar integrados por grupos reducidos de aproximadamente siete agentes, que instalan campamentos temporales por períodos de hasta cinco días.
El acceso también presenta limitaciones significativas. Si bien una parte del recorrido puede realizarse en vehículos, los tramos finales deben completarse a pie o a caballo, con caminatas de varias horas en condiciones extremas. A esto se suma la necesidad de transportar provisiones, equipamiento especializado y oxígeno debido a la altura.
En cuanto al uso de tecnología, si bien se emplean drones para reforzar el monitoreo, su autonomía es limitada —entre 10 y 15 minutos de vuelo—, lo que reduce su efectividad en territorios tan amplios.
Otro factor que genera preocupación es la asimetría en la accesibilidad entre ambos lados de la frontera. En sectores como El Zancarrón, del lado chileno se puede llegar en vehículo, mientras que del lado argentino el acceso es considerablemente más complejo, lo que representa una desventaja operativa.
Este escenario expone las dificultades estructurales para controlar zonas de alta montaña y plantea desafíos concretos en la protección de los recursos naturales frente a actividades ilegales.
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