Un agricultor perdió la totalidad de su cosecha de poroto Chala Rosada
- Diario Libre

- 23 ene
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Luis Esquivel, productor de 51 años, sufrió la destrucción completa de cinco hectáreas de cultivo a escasos días de la cosecha. La inversión afectada ronda los 20 millones de pesos y el impacto alcanza también a la mano de obra rural del departamento Iglesia.

La violenta tormenta de granizo registrada en las últimas horas en la localidad de Rodeo provocó severos daños en el sector agrícola del departamento Iglesia, dejando a su paso un escenario de pérdidas totales para varios productores. Entre los casos más críticos se encuentra el de Luis Esquivel, de 51 años, quien vio desaparecer en cuestión de minutos el esfuerzo de toda una temporada productiva, tras perder el 100% de su plantación de poroto Chala Rosada, uno de los cultivos emblemáticos y de mayor valor económico de la zona.
El productor confirmó que el daño alcanzó a cinco hectáreas sembradas en la zona conocida como Monte Sur, en una finca que alquila a Manuel Varela. La intensidad del granizo fue tal que destruyó por completo la estructura vegetal del cultivo, imposibilitando cualquier tipo de recuperación. “Ha sido una granizada extremadamente agresiva; rompió toda la plantación y no quedó nada aprovechable”, relató Esquivel, quien también explicó que este año había logrado sembrar apenas esa superficie de 5 hectareas debido a las limitaciones en la disponibilidad de agua para riego.
El golpe resulta aún más grave si se tiene en cuenta que el cultivo se encontraba en la etapa final de su ciclo, a poco tiempo de la cosecha. El poroto Chala Rosada requiere un proceso productivo prolongado y sumamente delicado, que comienza con la preparación del suelo hacia finales del invierno, continúa con labores de arado y labranza, y culmina con la siembra en el mes de octubre. A lo largo de todo el ciclo, el cultivo demanda un seguimiento constante, uso intensivo de maquinaria agrícola y contratación de mano de obra especializada.
En términos económicos, la pérdida es de una magnitud significativa. Según detalló el propio productor, solo en semillas la inversión alcanza cifras millonarias, considerando que el kilo ronda los 7 mil pesos y se requieren aproximadamente 300 kilos para cubrir la superficie sembrada. A ello se suman los costos de agroquímicos, estimados en unos 2,5 millones de pesos, además del alquiler del terreno, el consumo de gasoil, las labores de siembra, las aplicaciones de herbicidas y las tareas manuales de deshierbe. En conjunto, la inversión comprometida durante la presente campaña se aproxima a los 20 millones de pesos.
El impacto del temporal trasciende el daño estrictamente productivo y se proyecta sobre el plano social. Al menos dos trabajadores rurales que participaban en las labores del cultivo se quedan sin empleo como consecuencia directa de la pérdida total de la cosecha, en un contexto ya marcado por la escasez de oportunidades laborales en la zona. A esto se suma la problemática estructural vinculada al mantenimiento de los canales de riego, un factor que, según Esquivel, condicionó la superficie sembrada durante esta temporada.
Hasta el momento, el productor no ha podido tomar contacto con otros agricultores del área para dimensionar el alcance general de los daños, debido a que se encontraba cumpliendo su jornada laboral al momento de realizarse el relevamiento. No obstante, se presume que el fenómeno climático afectó a varios establecimientos productivos de Rodeo y zonas aledañas, profundizando la crisis que atraviesa el sector agrícola del departamento Iglesia.
Sin embargo, este diario constató que otros productores con siempre de Maíz, sandía, Melón, zapallo, cebolla, tomates,también tuvieron pérdidas del 100%, en huertas y potreros de 2 a 3 hectáreas, "jamás hemos visto algo así, en la combinación del tiempo de duración y la fuerza con la que cayó el granizo, acá en Colola fueron al rededor de 20 minutos en seco, yo al igual que mí papá jamás hemos visto algo semejante", detalló un vecino de colola.
El episodio vuelve a poner en evidencia la extrema vulnerabilidad de los pequeños y medianos productores frente a los fenómenos climáticos severos, así como la falta de mecanismos de contención, asistencia y previsión que permitan amortiguar pérdidas totales como las registradas tras el paso del granizo por Rodeo.
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