El fútbol iglesiano se reorganiza entre dificultades económicas y apuesta por árbitros locales
- Diario Libre

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La Liga Iglesiana de Fútbol avanza en la planificación del Torneo Apertura 2026 en un contexto complejo. La posible baja de clubes y la incorporación de árbitros locales marcan la agenda dirigencial.

En diálogo con Diario Libre, el presidente de la Liga Iglesiana de Fútbol, Juan Rojas, expuso el delicado escenario que atraviesa el fútbol del departamento Iglesia, al tiempo que detalló los avances en la organización del Torneo Apertura 2026. En un contexto atravesado por limitaciones económicas y desafíos estructurales, la dirigencia busca sostener la competencia y garantizar la continuidad de la actividad para jugadores de todas las edades. “Hemos tenido ya dos reuniones y estamos próximos a una tercera donde se tomarán decisiones importantes. Más allá de las dificultades, queremos hacer el torneo, no olvidarnos de los chicos, de los jugadores y de los clubes que forman parte de esta Liga”, expresó.
Uno de los ejes centrales de la discusión gira en torno a la compleja situación económica que enfrentan las instituciones. Rojas fue claro al señalar que la mayoría de los clubes atraviesa dificultades para afrontar los costos básicos que demanda la competencia, desde el mantenimiento de las instalaciones hasta los gastos de traslado para disputar partidos como visitantes. En este sentido, explicó que se evalúan alternativas para reducir el impacto económico, entre ellas la posibilidad de disminuir la cantidad de categorías en competencia. Actualmente, algunas propuestas plantean disputar el torneo únicamente con Primera y Quinta División, mientras que otras sugieren incorporar también la Cuarta, siempre en función de la capacidad económica de cada institución. “No es una realidad bonita, hay clubes que están muy complicados y tenemos que adaptarnos a eso si queremos que el fútbol siga”, sostuvo.

En relación a la participación, el presidente de la Liga confirmó que existen clubes con serias probabilidades de no formar parte del Apertura 2026. Entre los casos más críticos mencionó a Los Coloraditos y al Club Falucho, este último además atravesando situaciones internas vinculadas a su comisión directiva. Sin embargo, Rojas llevó tranquilidad respecto a la continuidad institucional de la Liga, al aclarar que no existe una exigencia estricta de cantidad mínima de equipos para su funcionamiento. “Con siete u ocho clubes el torneo puede realizarse sin inconvenientes dentro de los parámetros legales. La Liga no va a dejar de existir por eso”, afirmó, desmitificando versiones que señalaban la necesidad obligatoria de contar con diez equipos.
Otro de los temas que generó debate en las últimas horas es el arbitraje, donde surge con fuerza la propuesta de trabajar con árbitros locales. Se trata de jóvenes que fueron formados en capacitaciones impulsadas por la provincia en los últimos años y que hasta el momento han tenido escasa participación en competencias oficiales de Primera División. Según explicó Rojas, esta alternativa no solo permitiría reducir costos operativos, sino también impulsar el desarrollo del recurso humano local. “Si traemos árbitros de afuera que también se equivocan, ¿por qué no darle la oportunidad a los nuestros? Si no dirigen, nunca van a tener experiencia. Esto también es parte del crecimiento del fútbol iglesiano”, remarcó.

La definición sobre este punto será clave y se abordará en la próxima reunión de la Liga, donde participarán tanto dirigentes como árbitros, en busca de consensuar una decisión que conforme a todas las partes. La intención es sentar un precedente y avanzar hacia un modelo más sustentable, donde el desarrollo deportivo esté acompañado por oportunidades reales para los actores locales.
Finalmente, Rojas hizo hincapié en una problemática de fondo que atraviesa a la mayoría de los clubes: la falta de compromiso de los socios. Explicó que, en muchos casos, las instituciones no logran sostenerse con ingresos genuinos debido al bajo nivel de pago de cuotas societarias, lo que obliga a las dirigencias a recurrir a actividades informales para recaudar fondos. “Los presidentes terminan vendiendo comida o haciendo rifas para poder pagar la luz o competir. Hay mucha crítica, pero poco compromiso real. Los que deberían sostener a los clubes son los socios”, expresó, dejando en evidencia una situación que excede lo deportivo y pone en discusión el modelo de sostenimiento de las instituciones.
De esta manera, el fútbol iglesiano se encamina hacia un nuevo torneo marcado por la necesidad de reorganizarse, optimizar recursos y tomar decisiones estratégicas que permitan sostener la competencia. En medio de las dificultades, la dirigencia apuesta a la continuidad, al desarrollo local y a la reconstrucción del tejido institucional que sostiene a uno de los pilares sociales más importantes del departamento.
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