San Juan ante el desafío del boom del cobre, la mano de obra calificada puede devenir en cuello de botella si no se actúa ya
- Diario Libre

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Con inversiones millonarias y proyecciones históricas para proyectos como Vicuña, Los Azules, Pachón y otros, empresarios y profesionales advierten que la provincia enfrenta un déficit de talento que podría frenar su potencial económico si no se articulan políticas educativas e infraestructura a tiempo.

San Juan está en plena antesala de lo que podría convertirse en uno de los desarrollos más relevantes del sector minero mundial. Con proyectos emblemáticos como Vicuña, que combina a los yacimientos Josemaría y Filo del Sol y que sus propias empresas matrices (Lundin Mining y BHP) estiman podría ubicarse entre las cinco mayores fuentes de cobre del planeta, la provincia promete exportaciones millonarias y décadas de actividad productiva.
Sin embargo, voces especializadas tanto dentro como fuera de Argentina ponen el foco en un problema estructural, la falta de mano de obra profesional calificada. Esta preocupación no es solo local sino global y fue uno de los temas que más resonaron en la reciente Prospectors & Developers Association of Canada (PDAC) 2026 en Toronto, la convención minera más grande del mundo, donde empresarios, CEOs, geólogos, ingenieros y líderes de operaciones no hicieron más que confirmar que el desafío del talento se intensifica año a año.
En San Juan, proveedores y expertos sostienen que el potencial económico del cobre coloca a la provincia “bajo los ojos del mundo”, pero también expone fallas en la preparación de recursos humanos. “Tenemos depósitos muy grandes de minerales y eso motiva la atención de inversores globales, pero debemos garantizar estabilidad y reglas claras para atraer inversiones”, advirtió un proveedor minero local tras haber participado en importantes ferias del sector.
En el ámbito internacional, la situación no es más alentadora. Informes del sector señalan que más de la mitad de la fuerza laboral minera en países como Canadá está próxima a retirarse y que no existen suficientes reemplazos formados para cubrir esa brecha en el mediano plazo. La falta de nuevos candidatos y profesionales especializados en geociencias e ingeniería se ha vuelto una de las “señales más fuertes” en PDAC 2026, donde líderes del sector reconocieron que las compañías no solo luchan por llenar puestos vacantes, sino por encontrar candidatos calificados disponibles.
Más allá de estadísticas, las empresas mineras exhiben preocupación por el hueco entre la rápida expansión de proyectos y la limitada oferta de profesionales locales. Allí donde San Juan sueña con décadas de desarrollo minero, los indicadores internacionales sugieren que la industria está compitiendo por el mismo grupo reducido de expertos cada vez más senior, mientras que la próxima generación de graduados no crece al ritmo que requiere el mercado.
En Canadá, que históricamente ha contado con fuertes programas educativos vinculados a la minería, se destaca que la percepción de la industria por parte de los jóvenes genera barreras para atraer nuevos talentos, y que el desempleo extremadamente bajo complica aún más la contratación de trabajadores especializados.
La provincia está en plena discusión legislativa de una nueva ley de proveedores mineros que busca fortalecer la articulación con empresas locales, pero hay consenso entre empresarios que no basta con regulaciones o incentivos fiscales si no se acompaña con políticas educativas y de formación profesional orientadas específicamente al sector.
Ingenieros, geólogos, técnicos de control ambiental, expertos en seguridad minera, ingenieros de procesos metalúrgicos y profesionales en gestión de proyectos son solo algunas de las categorías donde ya existe escasez proyectada. La falta de oferta formativa especializada, sobre todo en los departamentos tradicionalmente mineros como Calingasta, Jachal o Iglesia, representa un riesgo para la sostenibilidad del crecimiento.
La advertencia no es menor. Si San Juan mantiene el ritmo actual sin articular alianzas con universidades, institutos técnicos, gobiernos Municipales y empresas privadas, el boom del cobre, tan ansiado y celebrado por cifras de inversión y expectativas productivas, podría transformarse en un desafío inminente que frene inversiones, suba costos y presione a la provincia a depender de mano de obra foránea. La infraestructura provincial, tanto en formación profesional como en logística y servicios, deberá evolucionar con la misma velocidad que los proyectos se desarrollan.
En definitiva, el boom del cobre no solo exige recursos minerales, sino también talento mineralógico. Ignorar esa realidad sería no solo un error técnico, sino estratégico, con consecuencias económicas y sociales profundas en el mediano y largo plazo.
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