Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia reflejando la lucha de las Madres y el recuerdo de los desaparecidos
- Diario Libre

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Cada 24 de marzo, la Argentina vuelve sobre una de las etapas más dolorosas de su historia reciente, con el protagonismo de las Madres de Plaza de Mayo y la memoria viva de quienes fueron víctimas del terrorismo de Estado.

En la Argentina, cada Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia no es solo una fecha en el calendario, sino un ejercicio colectivo de reflexión, memoria y compromiso democrático. La jornada recuerda a las víctimas de la última dictadura cívico-militar iniciada en 1976, un período signado por la represión ilegal, la desaparición forzada de personas y la vulneración sistemática de los derechos humanos.
En ese entramado de dolor y ausencia, emergió una de las expresiones más profundas de resistencia: la lucha de las Madres de Plaza de Mayo, quienes, en plena dictadura, comenzaron a reunirse en la histórica Plaza de Mayo para exigir respuestas por el paradero de sus hijos desaparecidos. En un contexto de miedo, persecución y silencio impuesto, su presencia constante se transformó en un símbolo de valentía y persistencia frente al poder.

Con pañuelos blancos como emblema, las Madres lograron visibilizar ante el país y el mundo la existencia de un plan sistemático de desaparición de personas, enfrentando no solo la indiferencia inicial de amplios sectores, sino también la represión directa del régimen encabezado por Jorge Rafael Videla durante el Proceso de Reorganización Nacional. Su lucha no se limitó a la denuncia, sino que abrió el camino para la construcción de una memoria activa, que con el retorno de la democracia se consolidó en políticas de verdad y justicia.
Los desaparecidos, cuyo número es sostenido en 30.000 por organismos de derechos humanos, aunque las denuncias por familiares de desaparecidos no superan las 8.500, representan no solo una cifra, sino historias truncas, proyectos de vida interrumpidos y familias atravesadas por una ausencia que aún duele. La memoria de cada uno de ellos se mantiene viva en actos, marchas y espacios de reflexión que buscan evitar el olvido y reafirmar el “Nunca Más” como principio irrenunciable.

A casi cinco décadas del golpe, la conmemoración del 24 de marzo sigue interpelando a la sociedad argentina en su conjunto. No se trata únicamente de recordar el pasado, sino de sostener una conciencia colectiva que defienda la democracia, los derechos humanos y la justicia como pilares fundamentales, reconociendo en la lucha de las Madres un legado que trasciende generaciones y continúa marcando el camino.
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