EDICIÓN ESPECIAL | ADIÓS AL INDIO SOLARI
- Diario Libre

- hace 2 horas
- 7 min de lectura
Murió el Indio Solari a los 77 años: el adiós a una leyenda irrepetible del rock argentino
La cultura argentina despide hoy a una de sus figuras más influyentes y enigmáticas. Este viernes 5 de junio falleció a los 77 años Carlos Alberto Solari, conocido para siempre como el Indio Solari, histórico líder de la banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y referente indiscutido del rock nacional. La noticia generó una profunda conmoción entre músicos, artistas y millones de seguidores que durante décadas encontraron en sus canciones una forma de identidad, pertenencia y resistencia cultural.

Solari murió en su residencia de Parque Leloir, luego de años de convivir con la enfermedad de Parkinson, diagnóstico que había hecho público en 2016 y que progresivamente lo alejó de los escenarios. Su partida marca el final de una era para la música argentina.
De Paraná a convertirse en mito
Nacido el 17 de enero de 1949 en la ciudad de Paraná, provincia de Entre Ríos, el Indio se crió en La Plata, ciudad que sería el escenario de los primeros pasos de una carrera destinada a convertirse en leyenda. Durante la década de 1970 comenzó a desarrollar proyectos artísticos y musicales hasta fundar, junto a Skay Beilinson, una banda que cambiaría para siempre la historia del rock argentino.
Aquella agrupación, bautizada Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, nació en los márgenes del circuito comercial y construyó un fenómeno único basado en la independencia artística, la autogestión y una conexión casi espiritual con su público. Sin grandes campañas de difusión ni presencia constante en los medios tradicionales, Los Redondos lograron convertirse en el grupo más convocante e influyente del país.
Cómo conoció a Skay Beilinson
La historia no comenzó directamente entre ellos.

El Indio conoció primero a Guillermo Beilinson, hermano de Skay, mientras ambos trabajaban en un taller de estampado de telas llamado “El Mercurio”, en Valeria del Mar. A través de ese vínculo terminó entrando en contacto con Skay, con quien compartía intereses artísticos, cinematográficos y musicales. Más adelante realizaron juntos la banda sonora de una película amateur de la familia Beilinson y comenzaron a componer. Allí nació la sociedad artística que terminaría convirtiéndose en Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
El episodio de la dictadura
Uno de los momentos más traumáticos de su vida ocurrió durante la última dictadura militar. Mientras vivía en City Bell, cerca de La Plata, su casa fue allanada por fuerzas de seguridad.

Según relató posteriormente, los militares ingresaron, secuestraron material relacionado con espectáculos y fotografías de la banda, detuvieron a varias personas y algunos de ellos fueron encerrados en calabozos. Ese clima represivo marcó profundamente su visión política y artística.
Expulsado de Bellas Artes
Mucho antes de convertirse en músico, el Indio estudió en el Instituto de Bellas Artes de La Plata. Sin embargo, fue expulsado al poco tiempo.
Décadas después recordaría ese episodio afirmando que en aquellos años la rebeldía era casi una filosofía de vida. Su formación artística, no obstante, influyó notablemente en la estética visual de Los Redondos.
De dirigir un Hogar de niños a rechazar a Charly García
En Buenos Aires, su hermano Jorge había tomado dirección de un Hogar de Niños en el barrio de Once, sobre la calle La Rioja.
Necesitaba una mano derecha y Carlos Alberto se encontraba en complicaciones económicas, ya estando con Virginia, su actual pareja. Fue durante ese lapso cuando se le empezó a caer el pelo definitivamente. Para el lamento de los niños, llevar adelante dos vidas paralelas hizo que ya no pueda sostener el ritmo de supervisor en el hogar.

Para los principios de la legendaria banda, Charly García se ofreció a producir un disco, pero el Indio le dijo que no. Para él, los productores de ese momento buscaban que los discos sonaran como ellos mismos querían, según sus gustos particulares. Solari quería aprender por su cuenta para evitar este tipo de situaciones.
El encuentro con Luca Prodan, Martín Carrizo y la hepatitis que casi lo mata
El 23 de mayo de 1987, Patricio Rey se presentó en el pub Cemento y contó con la presencia del líder de Sumo, Luca Prodan, algo poco habitual para el hermetismo que caracterizaba a los redonditos. El Indio compartió escenario con él, pero su relación artística fue incluso más allá.
Una tarde, Luca pasaba por la casa de Poli, la mánager de Los Redondos, y se llevó un papel donde estaba escrita “Mejor no hablar de ciertas cosas”, una mítica canción de Sumo. Al Indio nunca le molestó y hasta sostuvo que la versión del extranjero era mejor que la ideada por él y Skay.

Otro encuentro significativo en su vida fue Martín Carrizo, quien se desempeñó como baterista y mano derecha de Solari en el diseño de sus últimos tres discos, trabajando en el estudio. La historia los conectó desde un principio, aunque ambos no lo supieran.
Los Redondos solían tocar en una sala de ensayos que se ubicaba en el barrio porteño de Chacarita. Ese lugar también lo frecuentaba un adolescente Carrizo, quien oía día a día la poesía y melodía puesta en práctica por la banda. Un día, estaba pactada la prueba de un aspirante al puesto de baterista. Sin embargo, la hora señalada para el encuentro había pasado y el tiempo de espera se prolongaba. Entonces, como Solari sabía que Martín tocaba y lo veía siempre cerca del lugar, le ofreció probarse para que sume una experiencia.
La emoción de Carrizo era indescriptible, pero cuando se posicionaba para iniciar la sesión llegó Walter Sidotti con las manos engrasadas porque se le había roto la moto, motivo por el cual se demoró. Finalmente, Sidotti iba a asentarse en la formación más reconocida de la banda. A pesar del desencuentro, Martín tendría su revancha décadas luego.
Aunque muchos no lo sepan, Solari contrajo hepatitis en el 2004 y casi le cuesta la vida. Sin la presentación de ningún síntoma, se realizó un chequeo de rutina y le detectaron el virus. Los médicos le afirmaron que las chances de sobrevivir eran del 50%, pero afortunadamente el tratamiento dio resultado.
El casi encuentro con Maradona, los fundamentalistas y la firma de los discos
En 2005, el astro Diego Maradona condujo un programa propio en Canal 13: “La noche del 10”.
Los invitados eran de calibre internacional y las principales figuras del país desfilaban por allí. Por supuesto, el Indio fue uno de los apuntados. Fue Claudia Villafañe quien se comunicó con el entonces mánager de Solari, Julio Sáez, para que acudiera al programa. Aunque lo consideraba un genio, la televisión significó una barrera infranqueable para que se produzca el encuentro de ídolos.
¿Por qué le puso el nombre Los fundamentalistas del aire acondicionado? Así lo explicó el mismo: “El fundamentalista soy yo, viví mucho en la playa, pero de grande pasé al culto de la temperatura ideal. Era una broma, nunca pretendió ser otra cosa, no había sostén intelectual”.
Al revisar sus discos en la etapa solista, jamás aparece el nombre Indio Solari, sino que la autoría de la obra es adjudicada a seudónimos que refieren a él, como “Caballo loco” o “El fisgón ciego”. La razón fue por un convencimiento de terceros hacia el Indio en el arranque de su nuevo proyecto, algo que incomodaba a su mánager, quien debía aclarar en la Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música que realmente estos personajes se trataban de Solari.
Era diseñador gráfico antes que cantante
Poca gente sabe que durante años trabajó diseñando estampados textiles y realizando trabajos gráficos. De hecho, el arte visual siempre fue tan importante para él como la música. Muchas ideas estéticas de Los Redondos surgieron de ese universo creativo.

Su obsesión por la literatura
Era un lector voraz. Entre sus influencias reconocidas aparecían autores beatniks como Jack Kerouac, Gregory Corso y Lawrence Ferlinghetti. También era un apasionado de la ciencia ficción y las historietas, elementos que terminaron filtrándose en muchas de sus letras.
El origen del apodo “Indio”
Aunque se volvió uno de los sobrenombres más famosos del rock argentino, nunca hubo una explicación única y definitiva sobre su origen. El propio Solari alimentó el misterio durante décadas, algo que encajaba perfectamente con su personalidad esquiva y con la construcción del mito alrededor de su figura.
Nunca quiso ser una estrella tradicional
A diferencia de otros músicos de su generación, evitó sistemáticamente la televisión, las campañas publicitarias y las apariciones públicas. Durante décadas prácticamente no concedió entrevistas y jamás se adaptó a las reglas del espectáculo. Esa distancia con los medios contribuyó a convertirlo en un personaje casi legendario.
El poeta de una generación
La figura del Indio trascendió ampliamente la música. Sus letras, cargadas de metáforas, referencias literarias y observaciones sobre la realidad política y social, se transformaron en objeto de análisis para distintas generaciones.
Canciones como “Ji Ji Ji”, “La Bestia Pop”, “Un Ángel para Tu Soledad”, “Mariposa Pontiac” y “El Tesoro de los Inocentes” forman parte del patrimonio cultural argentino y continúan siendo coreadas por miles de personas.
Su estilo evitó siempre las explicaciones fáciles. Prefería que cada oyente encontrara su propia interpretación. Esa decisión ayudó a construir el misterio alrededor de una figura que se volvió tan popular como esquiva.
Los recitales que hicieron historia
Los conciertos del Indio Solari se convirtieron en acontecimientos masivos sin precedentes. Tras la separación de Los Redondos en 2001, inició una exitosa carrera solista acompañado por Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.
Sus shows reunieron a cientos de miles de personas en distintos puntos del país y dieron lugar a imágenes históricas para la música argentina. Entre ellas quedó inmortalizado el llamado “pogo más grande del mundo”, durante la interpretación de “Ji Ji Ji”.

Cada vez que sonaba “Ji Ji Ji”, cientos de miles de personas comenzaban a saltar simultáneamente. El fenómeno se volvió tan famoso que trascendió el ámbito musical y pasó a formar parte de la cultura popular argentina. Aún hoy es una de las imágenes más recordadas del rock nacional.
La batalla contra el Parkinson
En 2016 sorprendió al público al revelar que padecía Parkinson. A pesar de la enfermedad, continuó grabando música y manteniendo contacto con sus seguidores. Sin embargo, las limitaciones físicas fueron reduciendo sus apariciones públicas hasta su retiro definitivo de los escenarios en 2017.
Incluso durante sus últimos años, siguió siendo una referencia ineludible para músicos y nuevas generaciones de artistas que encontraron inspiración en su obra y en su forma independiente de entender la industria musical.
El legado de un artista irrepetible
Hablar del Indio Solari es hablar de uno de los fenómenos culturales más importantes de la Argentina contemporánea. Fue cantante, compositor, poeta y símbolo de una forma particular de entender el arte: lejos de las modas, de los algoritmos y de las reglas del mercado.
Su influencia atravesó generaciones enteras y logró algo que pocos artistas consiguen: construir una comunidad que convirtió sus canciones en parte de su propia historia personal.
Con su muerte desaparece una de las voces más reconocibles del rock en español, pero permanece una obra inmensa que seguirá sonando en estadios, bares, rutas, hogares y auriculares durante décadas.
Porque si algo demostró el Indio Solari a lo largo de su vida es que los artistas pueden morir, pero las canciones que marcaron una época permanecen para siempre.
1949 - 2026
Carlos Alberto “Indio” Solari
El último gran mito del rock argentino.
.png)

















Comentarios