Milei subió al “ring” y arremetió contra sus rivales: acusó conspiraciones internas, atacó al kirchnerismo y al empresariado
- Diario Libre

- hace 2 días
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En la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación Argentina, el presidente Javier Milei convirtió su discurso ante la Asamblea Legislativa en una serie de duras denuncias y confrontaciones verbales contra diversos sectores políticos y económicos del país. El mandatario acusó a opositores, empresarios y hasta figuras de su propia coalición de intentar desestabilizar a su Gobierno, en lo que describió como una “conspiración interna” contra su gestión.

Durante la exposición, que se extendió por más de 45 minutos, Milei no se limitó a presentar logros de su gestión o la agenda para 2026: centró buena parte de su intervención en señalar supuestos intentos de desestabilización política, mediática y económica realizados por actores contrarios a sus reformas.
El jefe de Estado aseguró que sectores de la oposición política, combinados con ciertos actores del empresariado y medios de comunicación, buscaron durante el año pasado “derrocar” a su Gobierno y revertir sus políticas económicas. Milei sostuvo que después de la elección legislativa de 2024, esos grupos estaban “dispuestos a todo con tal de volver al poder”, algo que, según él, generó una ola de incertidumbre política y financiera.
En su discurso también hubo lugar para ataques directos contra el kirchnerismo, aunque sin nombrar explícitamente a algunos de sus principales referentes. Milei criticó duramente lo que describió como prácticas de corrupción y defensa de políticas “proteccionistas”, responsabilizando a sus opositores por supuestas malas prácticas económicas del pasado reciente.
Más allá de apuntar contra partidos políticos, el mandatario también criticó a ciertos sectores empresariales por su postura frente a la apertura económica que el Gobierno impulsa. En particular, Milei hizo mención a representantes de grandes grupos industriales, acusándolos de oponerse a la liberalización de mercados y de buscar beneficios particulares a expensas de la población.
El presidente cuestionó las prácticas proteccionistas y los controles de capital que, según su visión, limitan la competitividad y encarecen productos para los consumidores, en una discusión que incluyó referencias directas a industrias específicas dentro y fuera del recinto.
El discurso de Milei estuvo marcado por un tono confrontativo y numerosas chicanas hacia sectores de la oposición y del poder político tradicional. Hubo pasajes en que calificó a legisladores y dirigentes opositores con términos despectivos y lanzó mensajes que fueron interpretados como desafíos directos dentro del ámbito parlamentario.
En varios momentos el ambiente se tensó: el mandatario respondió a interrupciones y críticas con sarcasmo y ataques verbales incluidos en su alocución, lo que generó reacciones diversas tanto dentro como fuera del recinto.
Pese al tono combativo, Milei también ratificó su compromiso con reformas estructurales, enfatizando una agenda legislativa ambiciosa para el año y defendiendo su alianza con actores internacionales como Estados Unidos en materia económica y estratégica.
El discurso no solo fue una declaración de políticas, sino también un mensaje político claro: Milei pretende marcar a sus rivales internos y externos como obstáculos a un proyecto de transformación profunda, insistiendo en que su administración cuenta con la fuerza política para enfrentar dichos desafíos.
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