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Rodeo, en estado de alarma por la creciente ola de accidentes en moto provocados por perros sueltos

  • Foto del escritor: Diario Libre
    Diario Libre
  • hace 38 minutos
  • 3 Min. de lectura

En las últimas semanas se registraron al menos cinco siniestros. Hay heridos de gravedad y crece el malestar social por la falta de respuestas concretas. Vecinos apuntan al Municipio, pero también reconocen la responsabilidad de propietarios irresponsables.



La situación en Rodeo ha dejado de ser un problema aislado para convertirse en una verdadera emergencia vial y sanitaria. El aumento de accidentes protagonizados por motociclistas que intentan esquivar perros sueltos en la vía pública encendió todas las alarmas y profundizó el malestar de una comunidad que asegura sentirse desprotegida.


Durante la jornada de anoche, este Diario pudo constatar una importante cantidad de perros merodeando sobre Avenida Santo Domingo, uno de los principales accesos y arterias más transitadas del distrito. La imagen, animales cruzando sin control, corriendo detrás de vehículos o disputando territorio en plena calzada, refleja una postal cotidiana que ya nadie naturaliza, pero que tampoco encuentra solución.


Según datos recogidos por este medio, en la última semana se registraron al menos cinco accidentes de motociclistas vinculados directamente con la irrupción de perros en la calle. Semanas atrás, una mujer sufrió una fuerte caída en calle La Iglesia al intentar evitar un animal que se cruzó repentinamente. Como consecuencia, presentó múltiples lesiones.


Uno de los casos más graves ocurrió recientemente cuando otra mujer sufrió la fractura de su rodilla tras impactar o esquivar a un perro. La gravedad de la lesión le impide movilizarse con normalidad y, según trascendió, no puede ser intervenida quirúrgicamente debido a la falta de recursos económicos para afrontar la operación. El drama ya no es solo vial, es social.


Barrios como América, Cuesta del Viento y 25 de Noviembre se encuentran entre los sectores más afectados. Vecinos aseguran que la circulación nocturna se ha vuelto especialmente peligrosa, ya que muchos animales deambulan en grupos. La falta de iluminación en algunas zonas agrava aún más el riesgo.


Otro punto crítico es el basurero municipal, donde el número de perros es calificado como “caótico”. Allí se concentran decenas de animales que se alimentan de residuos, se reproducen sin control y, en algunos casos, muestran conductas agresivas. Personas que transitan por el lugar, trabajadores, vecinos o quienes se dirigen hacia zonas rurales, manifiestan temor ante la posibilidad de ataques.


La problemática no es nueva. Hace aproximadamente cuatro años, desde la Municipalidad de Iglesia se anunció la creación de un Canil Municipal como parte de un plan integral para abordar la superpoblación canina. Sin embargo, hasta la fecha, no se advierten avances concretos ni un programa sostenido de control, castración masiva o campañas educativas visibles.


El enojo comienza a generalizarse. Algunos vecinos apuntan directamente contra funcionarios del área de Obras del Municipio, cuestionando la falta de gestión y compromiso. “No están ayudando al intendente, lo están perjudicando. No les importa el departamento porque no son de acá”, expresó un vecino en diálogo con este medio.


No obstante, también emergen voces que llaman a asumir responsabilidades compartidas. “El intendente no es quien cría los perros. Hay vecinos que tienen más de ocho animales por casa, no los cuidan, no les dan ni de comer ni agua, no les garantizan espacio ni condiciones adecuadas. Después los dejan salir y el problema es de todos”, señalaron.


La falta de controles efectivos sobre la tenencia responsable, la ausencia de sanciones para propietarios negligentes y la carencia de políticas públicas sostenidas están generando un cóctel explosivo. Rodeo enfrenta una problemática que ya impacta en la salud pública, la seguridad vial y la convivencia social.


Mientras los accidentes continúan acumulándose y las víctimas cargan con lesiones, gastos médicos y secuelas físicas, la comunidad exige medidas urgentes, como campañas masivas de castración, registro obligatorio de mascotas, sanciones reales para dueños irresponsables y la puesta en marcha inmediata de un espacio adecuado para contener a los animales en situación de calle.


El tiempo pasa, los perros siguen en las calles y el riesgo crece. La pregunta que hoy resuena en Rodeo es hasta cuándo deberá esperar la comunidad para que el problema deje de ser una amenaza cotidiana y se transforme en una prioridad política real. No esperemos que suceda una catasrofe, la solución esta en manos de los vecinos y autoridades, pero sobre todo, en la responsabilidad vecinal.

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