Camiones de gran porte colapsaron la avenida Santo Domingo y desataron el malestar vecinal en Rodeo
- Diario Libre

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Vecinos de Rodeo y Colola denunciaron la circulación de transporte pesado por una arteria donde está prohibido, generando demoras, bocinazos y serias complicaciones en el tránsito nocturno.

Pasadas las 22:00 de la jornada de ayer, la tranquilidad habitual de Rodeo, en el departamento Iglesia, se vio alterada por la circulación de varios camiones de gran porte que avanzaban por la avenida Santo Domingo, principal vía de la localidad y donde rige la prohibición para el tránsito de este tipo de vehículos con carretones.
De acuerdo a los testimonios difundidos por vecinos en redes sociales, los transportes trasladaban maquinaria pesada, módulos habitacionales, baños químicos y cañerías de gran envergadura, lo que evidenciaba un operativo logístico de gran escala vinculado a la actividad minera. La situación generó preocupación y enojo, no solo por la infracción a la normativa vigente, sino también por el impacto directo en la circulación.

Los camiones se desplazaban a muy baja velocidad, ocupando gran parte de la calzada y dificultando el paso de otros vehículos y peatones. Esto provocó demoras considerables, bocinazos y, en varios tramos, embotellamientos que afectaron a quienes transitaban por la zona en ese horario.
Vecinos de Rodeo y Colola coincidieron en señalar que la avenida Santo Domingo no está preparada para soportar este tipo de tránsito pesado, tanto por sus dimensiones como por su rol dentro del ejido urbano, lo que incrementa el riesgo de incidentes y deterioro de la infraestructura.
Tras la repercusión pública del hecho, la empresa de logística responsable del traslado emitió un descargo. Según explicaron, los camiones se encontraban siguiendo indicaciones de un cliente y, debido a una falla en la comunicación interna o a la falta de precisión en la información brindada, terminaron circulando por un sector no habilitado.
El propietario y gerente de la firma reconoció lo sucedido, pidió disculpas a la comunidad y lo calificó como un hecho aislado. Asimismo, aseguró que se tomarán medidas internas para determinar responsabilidades y evitar que una situación similar vuelva a ocurrir. En ese sentido, remarcó el compromiso de la empresa con el respeto de las normativas locales y la convivencia con la comunidad.
El episodio reavivó el debate entre los vecinos sobre la necesidad de reforzar los controles y la señalización para evitar el ingreso de transporte pesado al casco urbano, especialmente en una zona donde la actividad minera demanda constantes movimientos logísticos.
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