Crisis política en Caucete, fiesta de la Uva y el Vino suspendida y un veto de presupuesto que agranda más la grieta
- Diario Libre

- 14 ene
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La suspensión de la tradicional Fiesta de la Uva y el Vino y el veto al Presupuesto Municipal profundizan el conflicto entre el Ejecutivo y el Concejo Deliberante, en un escenario de fuerte tensión institucional.

La realidad política de Caucete atraviesa uno de sus momentos más complejos en los últimos años. La interna entre el Ejecutivo municipal y el Concejo Deliberante derivó en decisiones de alto impacto social y económico, entre ellas la suspensión de la Fiesta de la Uva y el Vino y el veto al Presupuesto Municipal, hechos que expusieron la fragilidad del diálogo político y encendieron el malestar en la comunidad.
La intendenta Romina Rosas confirmó la suspensión de la tradicional fiesta departamental, uno de los eventos culturales y turísticos más importantes de Caucete, argumentando la imposibilidad de afrontar los costos sin un presupuesto aprobado. La medida generó un fuerte golpe para artistas, emprendedores, comerciantes y trabajadores temporarios que cada año encuentran en la celebración una fuente de ingresos y visibilidad.
En paralelo, el conflicto institucional se agravó tras el veto al Presupuesto Municipal, en medio de desacuerdos profundos con el Concejo Deliberante. Desde el Ejecutivo sostienen que la falta de aprobación del presupuesto y de la ordenanza tributaria impide planificar obras, programas y actividades para el año en curso. Desde el Legislativo, en tanto, cuestionan el manejo de los recursos y reclaman mayor transparencia y consenso político.
El cruce de responsabilidades dejó al municipio funcionando con herramientas limitadas, generando incertidumbre administrativa y afectando directamente a la vida cotidiana de los cauceteros. La ausencia de acuerdos no solo paraliza decisiones clave, sino que también erosiona la confianza social en la dirigencia política local.
Mientras tanto, la comunidad observa con preocupación cómo las disputas políticas terminan trasladándose al plano social y cultural. La suspensión de la fiesta y el conflicto presupuestario se convirtieron en símbolos de una crisis más profunda: la falta de diálogo y de consensos básicos para gobernar.
Caucete enfrenta hoy un escenario donde la política dejó de ser una herramienta de solución para transformarse en un problema que impacta de lleno en la economía, la cultura y la identidad del departamento. La resolución del conflicto aparece como una necesidad urgente para evitar que la parálisis institucional siga teniendo consecuencias cada vez más visibles.
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