Crecer con apoyo: el impacto de la terapia psicológica en la adolescencia
- Diario Libre

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La psicoterapia en la adolescencia se consolida como un pilar fundamental dentro de la salud mental, en un contexto donde se estima que cerca del 75% de los trastornos mentales comienzan durante la niñez y la adolescencia. La detección e intervención temprana, en este sentido, resulta clave para evitar la prolongación de problemáticas en la vida adulta.

En este marco, la psicóloga Lic. Guadalupe Ensinck (MP: 1458) advierte que en los últimos años se ha registrado un crecimiento sostenido en la demanda de consultas. “Desde mi práctica clínica puedo decir que cada vez son más las consultas para comenzar terapia en la etapa adolescente”, señala, y explica que esto responde a una etapa atravesada por múltiples cambios emocionales y personales.
La adolescencia se caracteriza por ser un período de búsqueda, construcción y consolidación de la identidad. En ese proceso, pueden aparecer diversas dificultades que motivan la consulta profesional. “Los problemas que más llevan a consulta tienen que ver con cambios en el estado de ánimo, como sentimientos de tristeza, ansiedad o estrés; problemas de autoestima, dificultades en las relaciones y también cuestiones académicas como el bajo rendimiento o la falta de motivación”, detalla la especialista.
La psicoterapia, en términos generales, se define como una intervención orientada a reducir el malestar psicológico y mejorar la adaptación del paciente a su entorno. En el caso de adolescentes, este abordaje se adapta a sus necesidades y puede incluir herramientas como el juego, el diálogo o el refuerzo de conductas positivas. Además, el rol del psicólogo no siempre es directo, sino que también implica orientar a padres y docentes.
“En muchos casos, el psicólogo no lleva a cabo directamente las intervenciones, sino que instruye a padres o docentes para que sean agentes terapéuticos”, explica Ensinck, destacando la importancia del entorno en el proceso de recuperación y acompañamiento.
Dentro de los distintos enfoques terapéuticos, la profesional trabaja desde la terapia cognitivo-conductual, una de las corrientes con mayor respaldo científico. “Se trabaja con un plan de tratamiento pautando objetivos de terapia con metas específicas. Es un enfoque práctico donde buscamos identificar y modificar pensamientos, emociones y conductas negativas”, afirma.
Asimismo, remarca que este tipo de terapia se apoya en técnicas validadas: “Es una terapia basada en evidencia científica, donde las intervenciones utilizadas han demostrado su eficacia para producir cambios positivos y significativos”.
El objetivo, según explica, no se limita únicamente a resolver un problema puntual. “Buscamos que el adolescente adquiera herramientas prácticas y habilidades para afrontar dificultades futuras de manera más saludable”, sostiene. Incluso, aclara que no siempre es necesario atravesar una crisis para iniciar un proceso terapéutico: “Muchos adolescentes necesitan un espacio para escucharse, aclarar pensamientos e ideas, o potenciar habilidades que ya son positivas”.
Desde el rol adulto, la especialista subraya la importancia del acompañamiento. “Podemos acercarnos al adolescente sin juzgar, con respeto y con el deseo de conocer qué le pasa, si vemos algún comportamiento que nos llame la atención”, recomienda, haciendo hincapié en la necesidad de generar espacios de confianza.
En este sentido, también identifica algunas señales de alerta a las que se debe prestar atención, como cambios en los patrones de sueño o alimentación, rechazo a asistir a la escuela, uso excesivo de la tecnología para evitar situaciones sociales, aislamiento o la presencia de lesiones o cambios físicos inexplicables.
Finalmente, Ensinck destaca que el abordaje terapéutico también incluye a la familia. “Al mismo tiempo que se brinda un espacio individual para el adolescente, existen espacios de orientación para padres donde se brindan herramientas para mejorar la dinámica familiar, trabajar los límites y acompañar mejor a sus hijos”, concluye.
En un contexto donde la salud mental adquiere cada vez mayor relevancia, la psicoterapia en la adolescencia se posiciona como una herramienta clave no solo para abordar problemáticas actuales, sino también para construir un futuro emocional más saludable.
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